LOS CAMPESINOS Y SU LEGADO

Creo que una gran enseñanza que queda para todos de esta semana; es la dificultad de mantener una conexión constante con el pensamiento del otro, de ese que quiere existir para vivir el drama y no para recitarlo; una señal de que no somos "él", sino que somos nosotros es cuando nos sorprendemos de su forma de pensar, nos sorprendemos hasta que nos sonrojamos e intentamos asumir sus acciones sin querer asumir sus consecuencias.

La entrega a un personaje es un todo físico y espiritual, sólo que no todos los actores están en la capacidad de asumirlo de tal manera. Es difícil asumir concientemente la presencia del otro en la realidad, en su realidad, creo que al entender que el mundo dramático del personaje es esa realidad podría entonces asumirse concientemente su pensamiento sin el ánimo desprevenido de la risa cuando me comunico con sus palabras.

Intervenir el cuerpo del actor con el cuerpo de un personaje es un universo complejo lleno de posibilidades, lleno de caminos que llevan a la meta trazada y lleno también de desvíos que posiblemente nunca le permitan llegar; los actores y actrices deberían estar en esta búsqueda, pero debe ser un proceso racional que luego sea un compromiso emotivo con su desarrollo artístico; esa intervención constituye fundamentalmente el éxito o no de su trabajo actoral, pues será lo que se pueda percibir, un cuerpo construido para el personaje siempre será el inicio de la verdad en escena.

Cuando convoqué a todos los actores a que dieran su voto por uno de sus compañeros, vi cosas que no había visto en la valoración que busca la objetividad del proceso técnico, esa magia de contrastar reflexiones con los otros que conocen y desconocen es un proceso de verificación de que la verdad en escena existe y sólo se viste con diferentes palabras.

Encontrar la línea de pensamiento del personaje, es encontrar sus principios y ética, así se podría entonces hablar con sus palabras y reir con sus gestos, esto a veces sucede sin darnos cuenta, pero debería suceder con la conciencia de que sucede en otro, en ese otro que debo lograr ser.

El pensamiento del personaje es entonces un supuesto técnico, y más para el Teatro Vivo, lograrlo es aún más difícil, lo reconocimos en esta semana, ¿de qué dependen entonces nuestros personajes?, ¿de la montaña rusa de la organicidad del actor?, ¿hay respuesta?, si la hay tenemos que encontrarla y estoy seguro que no es el talento o la chispa, no lo es.

LO QUE NOS DEJAN LOS SÚPER HÉROES

Es interesante lo que semanalmente sucede en la Casa Teatro con estas semanas temáticas; este escrito intenta ser la reflexión que debe quedar de la exposición técnica que cada uno de los miembros de la Compañía hace en su diario vivir artístico dentro de las paredes de esta casa.
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Es bonito lo que sucede a modo de resultado, pero eso me hace pensar que el artista no puede abandonar el pensamiento que el arte sólo puede ser arte cuando hay un momento preciso de encuentro con el señor público; pero ésto afecta duramente el proceso que un artista debe tener, esa conciencia de su soledad artística que definitivamente es lo único que le queda cuando se expone a los ojos de quien mira y que en el caso del Teatro Vivo, de quien quiere tocar.
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Cuando los veo en su momento de resultado, basándome estrictamente en lo que ocurrió con los súper héroes, tendría que centrar mi atención en las graderías, cuando el actor está participando de una temática en donde no sólo el personaje vivo es una realidad, o lo intenta; sino cuando la realidad ficticia quiere tomar forma real; cómo hacerlo si al primer guiño de la realidad real el actor se desconcentra abandonando por completo la reflexión técnico artística que estamos intentando crear.
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Creo que el disfrute del actor es un gesto egoista de lo que él quiere del teatro, pero no se quiere incomodar con las formas o coductas técnicas de su quehacer, yo me pregunto ¿es difícil hacer que la experimentación trascienda lo romántico y se vuelva en una conducta conciente para vencer el tiempo de maduración del talento?; a eso se dirigen las jornadas temáticas de la Escuela, pero sólo había que observar la conducta de Daniela y Oscar con sus personajes... ellos ya lo habían roto porque ya no estaban con la mirada sobre ellos; pero la circunstancia, es decir el escenario aún les pedía que tuvieran a su personaje.
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Esto del gusto por querer jugar, se malentiende porque jugar es hacerlo seriamente para que verdaderamente sea un juego o sino es un intento de juego; siempre los personajes son usados por el actor para decir las cosas que en su coducta habitual sería incapaz de decir, pero es el yo creador, no el objeto de creación quien se comunica; porque entonces la inocencia del Chapulín le haría sentir con verdad el miedo por enfrentar una situación y no un momento de jocosidad que hace parte del arreglo narrativo de su propio universo dramático.
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Jafar, Wolverine a qué vinieron al resultado, no maduraron ni un sólo momento la perspectiva del personaje, lo toman como si el personaje sólo se vistiera, pero no viviera, esa no es una conducta técnica del personaje vivo y es allí donde alzo mi voz y le pido respeto por el trabajo técnico a los actores; respeto porque yo dedico horas de mi vida a reflexionar sobre su quehacer y cuando encuentro que no hay rigor entonces puedo parecer un loco que le pide a la sociedad algo que no está contenida en ella.
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Creer en el personaje vivo, es creer que la técnica existe y como tal ejecutar con virtuosismo es lo que se exige, de hoy en adelante seré más exigente con la perspectiva técnica de los ejercicios, pues el romanticismo de la entrega del actor le pone un halo de emotividad exagerada a los resultados; yo creo actores que ustedes saben a lo que me refiero.
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Algunos actores siempre atentos a todo el proceso, pero creo que no lo entienden, no se trata sólo de vestirse, se trata de ser y yo no veo ese esfuerzo; antes de criticar el ejercicio deben arriesgarse y entrar en él.
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Es bajo el desempeño técnico; o sino hay que hacer un vistazo a la referencia sobre las lecturas que han sido propuestas para todo el desarrollo temático de los laboratorios y que no han sido atendidas; que debe madurar la reflexión, así nos podríamos dar cuenta de todo lo que hace falta conceptualizar, y de la gran brecha técnica que está entre las manos pero que dejamos escudándonos en nuestras justificaciones personales, que de seguro tienen un argumento social fuerte muy difícil de dejar, pero que estoy seguro un artista conciente podría hacer pertinente y podría hacer posible.
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Espero que esta nueva aventura sea tomada en serio y que ya los chispazos sean menos frecuentes como resultado total; y más bien se conviertan en los hermosos detalles de un estudio riguroso sobre el entrenamiento de los actores en escena.
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El teatro nos espera, el teatro somos nosotros, ese es nuestro arte, nuestras acciones lo construyen, no podemos subestimar lo que nos mantiene el título de artistas, no podemos despreciar lo que nos ha dado el escenario porque no lo respetemos, es importante creer en él porque sino él terminará odiándonos.

Mauricio Suárez Sandoval
Director Temático EAVE